
La selección española de fútbol sala regresa a un partido final del Campeonato Europeo después de ocho años, tras vencer 1-2 a Croacia en un reñido encuentro de semifinales. Este logro sitúa a los de Jesús Velasco a las puertas de su octavo título continental, un hito que no alcanzan desde la victoria en Serbia hace una década. La final, programada para el próximo sábado en el Arena Stožice de Liubliana, enfrentará a España con un rival familiar, Portugal, el mismo equipo que les arrebató el título en 2018. A lo largo de la competición, el combinado español ha mostrado un juego colectivo en el que cada partido ha contado con un protagonista diferente, destacando la participación de jugadores como Mellado, David Novoa, y Pablo Ramírez. En el duelo contra Croacia, Antonio Pérez del FC Barcelona estuvo a punto de abrir el marcador con un tiro de falta, mostrando una vez más el carácter ofensivo del equipo español.
El enfrentamiento con Croacia fue una batalla de tácticas, con un juego inicial dominado por la defensa férrea de los croatas y la búsqueda de espacios por parte de España mediante rápidas transiciones y jugadas a balón parado. Fue la astucia de los jugadores del Jimbee Cartagena, Cortés y Ramírez, lo que permitió a España adelantarse en el marcador con un disparo contundente que batió al guardameta Piplica. A pesar del dominio español, Croacia no bajó los brazos y logró acortar distancias con un gol en propia puerta de Rivillos durante un intenso segundo tiempo, en el que los balones aéreos y el recurso del portero-jugador mantuvieron el encuentro al borde del empate. España, sin embargo, mantuvo la compostura a pesar de los nervios en el tramo final, preservando su ventaja y asegurando su décima presencia en una final del Europeo, un evento esperado con gran expectación por los aficionados del fútbol sala.
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