

En un esfuerzo por mejorar la eficiencia y la calidad de la atención sanitaria, profesionales de la atención primaria y especialistas en otorrinolaringología han reforzado su colaboración a través de la implementación de nuevos protocolos y herramientas de derivación. Estos protocolos están diseñados para mejorar la coordinación entre niveles asistenciales y asegurar la continuidad del tratamiento para los pacientes con patologías otorrinolaringológicas.
Durante el año 2025, casi 10.000 interacciones entre médicos de atención primaria y hospitalaria han evidenciado la necesidad de esta colaboración estrecha. La cifra incluye tanto las consultas estándar como las más urgentes, entre las que destacan cerca de 1.200 derivaciones preferentes al hospital y 76 consultas relacionadas con sospechas de malignidad. Desde la implementación de las e-consultas en junio de 2020, esta herramienta ha facilitado una respuesta más rápida y eficiente, contabilizando cerca de 500 consultas electrónicas hasta la fecha.
El enfoque de la jornada fue proporcionar recursos prácticos y actualizados para gestionar mejor los problemas clínicos en atención primaria, centrándose en la identificación de criterios para el manejo inicial, diagnóstico y derivación. La coordinación entre niveles es crucial para determinar cuándo un caso debería ser consultado o derivado a un especialista hospitalario, optimizando así el cuidado de patologías frecuentes como hipoacusia, acúfenos, vértigo, disfonía y disfagia.
El Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias lidera este esfuerzo colaborativo. Compuesto por once médicos especialistas y tres enfermeras, el servicio opera bajo una visión asistencial, docente e investigadora que prioriza la excelencia en la atención sanitaria. Además de sus actividades cotidianas, el servicio gestiona varias consultas monográficas que abordan patologías específicas como hipoacusia infantil, disfagia, voz y vértigo. Recientemente, se han añadido consultas para otología y apnea del sueño, ampliando así sus capacidades asistenciales.
El reforzamiento de estos lazos interinstitucionales no solo mejora la resolución de problemas clínicos, sino que también minimiza el tiempo y la necesidad de desplazamientos al hospital. Con la continuidad asistencial como objetivo primordial, la efectiva colaboración entre los profesionales de la atención primaria y hospitalaria establece un estándar prometedor para el manejo de las enfermedades otorrinolaringológicas.
