En su último discurso nacional antes de dejar el cargo, el presidente chileno Gabriel Boric se dirigió a la nación desde el palacio de La Moneda para reflexionar sobre su mandato de cuatro años. Boric destacó los logros de su gobierno en áreas clave como seguridad, pensiones y salud, afirmando que deja un país mejor del que encontró. Sin embargo, también asumió la responsabilidad de ciertos contratiempos durante su presidencia, como el manejo del caso de Manuel Monsalve, acusado de violación, y la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende para convertirla en museo. Este último intento fue abortado debido a conflictos de intereses, ya que los propietarios del inmueble eran la entonces ministra de Defensa y la senadora Isabel Allende, lo que resultó en su dimisión. A pesar de estas controversias, Boric enfatizó la importancia de las políticas de equidad de género implementadas durante su administración y se mostró confiado en que perdurarán en beneficio de las mujeres chilenas.
Boric también abordó las tensiones recientes con el equipo entrante del presidente electo José Antonio Kast, especialmente en referencia a la información confusa sobre un proyecto de cable submarino. Aun así, prometió un cambio de mando «impecable», subrayando la primacía de la democracia en Chile. Mirando hacia el futuro, el presidente saliente expresó su intención de centrarse en su familia, asegurando que siempre estará dispuesto a colaborar en asuntos de Estado. Concluyó sus actividades oficiales en Maipú, donde inauguró una comisaría acompañado de su equipo y del alcalde local, Tomás Vodanovic. En redes sociales, Boric criticó al expresidente de Estados Unidos Donald Trump, reafirmando su postura firme y digna frente a la ideología que representa. La etapa de Boric en la presidencia llega a su fin con el reconocimiento de los desafíos enfrentados y el agradecimiento por el apoyo de su equipo y de aquellos que lo apoyaron durante su gestión.
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