Cuando la periodista rusa Elena Kostyuchenko llegó a Berlín huyendo de las amenazas recibidas tras cubrir la guerra en Ucrania, pensó que estaba a salvo. Sin embargo, meses después, fue envenenada con una sustancia desconocida en Alemania, un suceso que aún afecta su salud. A pesar de estos desafíos, Kostyuchenko continúa su labor y se traslada a Carolina del Norte, Estados Unidos, donde impartirá cursos sobre periodismo y literatura. Con una experiencia de 17 años en el periódico ruso Nóvaya Gazeta, famoso por ser un bastión de la libertad de expresión y también el medio que inspiró su carrera a través de la figura de Anna Politkovskaya, Kostyuchenko ha recopilado sus reportajes en el libro «Amo a Rusia», un reflejo de su lucha por evidenciar la creciente deriva autoritaria en Rusia bajo el liderazgo de Vladímir Putin.
En conversación desde París antes de su partida a Estados Unidos, Kostyuchenko reflexiona sobre las similitudes y diferencias entre la situación política de Rusia y otras naciones, destacando la importancia de instituciones sólidas y una prensa independiente como bastiones contra el autoritarismo. Su relato sobre la guerra en Ucrania revela la complejidad de una sociedad donde el silencio a menudo prevalece debido al miedo y al amor a la patria. Kostyuchenko expresa un profundo apego por su país, a pesar de no poder regresar debido a las amenazas en su contra. El envenenamiento que sufrió en Europa es un recordatorio de los peligros a los que se enfrenta por su labor informativa, pero encuentra fuerzas en la escritura y en el apoyo de su esposa para continuar su misión de contar la verdad y luchar contra la opresión, manteniendo viva la esperanza de un cambio futuro.
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