
El 25 de octubre de 1999, el vuelo N47BA, un Learjet 35 que despegó de Orlando con destino a Dallas, se convirtió en uno de los accidentes aéreos más trágicos del siglo XX. A bordo del avión viajaban seis personas, entre ellas el famoso golfista Payne Stewart, dos veces campeón del US Open, así como su agente y un arquitecto de campos de golf. El último contacto de los pilotos con la torre de control ocurrió solo ocho minutos después del despegue, y tras varios intentos fallidos de comunicación, las autoridades comenzaron a temer lo peor. Un caza F-16 fue enviado para interceptar el avión, que funcionaba aparentemente bien, pero las ventanillas estaban cubiertas de una opaca condensación.
A medida que transcurrieron las horas, el Learjet se quedó sin combustible y se estrelló en Dakota del Sur, dejando un cráter de grandes dimensiones. Las investigaciones posteriores confirmaron la grave falta de oxígeno que sufrieron tanto los pilotos como los pasajeros, lo que llevó a su incapacitación tras una repentina despresurización de la cabina. Este fatídico evento dejó en la incertidumbre el estudio de las causas que provocaron la pérdida de presurización, ya que tan solo ocho segundos sin oxígeno pueden ser letales a grandes altitudes, señalando una preocupante vulnerabilidad en la seguridad aérea.
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