El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido el centro de la controversia política tras la dimisión del ex director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, luego de que se conociera una denuncia por agresión sexual. Marlaska, en respuesta a las acusaciones de encubrimiento por parte del Partido Popular, ha defendido su desconocimiento previo del caso y ha prometido dimitir únicamente si la víctima siente que no fue debidamente protegida. Además, el ministro subrayó que el Ministerio del Interior ha iniciado una investigación interna para evaluar si hubo una notable omisión de información por parte de los funcionarios policiales involucrados. En este contexto, advirtió que podría emprender acciones legales contra quienes difundan calumnias en su contra.
La crisis estalló en medio de un tenso ambiente político, en el que figuras de la oposición han criticado duramente al Gobierno, acusándolo de encubrir al ex alto cargo policial para evitar dañar su imagen pública. Líderes del Partido Popular, como Alberto Núñez Feijóo, han expresado su descontento en redes sociales, sugiriendo que el Ejecutivo conocía los detalles del caso, pero actuó solo cuando este se hizo público. Mientras tanto, dentro del Congreso, Cuca Gamarra y otros representantes de la oposición han insistido en que la destitución de Marlaska es fundamental para restaurar la credibilidad del Gobierno y la confianza en las instituciones de seguridad. La situación se complica con el ineludible paso del tiempo, a medida que se aproxima la fecha de la declaración de González en el juzgado.
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