
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ha habido un marcado cambio en el panorama económico para las multinacionales españolas en Estados Unidos. A pesar de la guerra arancelaria y las tensiones con aliados tradicionales como la Unión Europea, empresas como Banco Santander, Iberdrola y Europastry continúan expandiéndose. Esta semana, Santander anunció la compra de Webster Financial Corporation por 12.200 millones de dólares, con el objetivo de posicionarse entre las diez principales entidades bancarias del país. Por otro lado, Iberdrola inauguró dos nuevas plantas fotovoltaicas en Oregón, mientras que Europastry está pujando por la compra de Highland Baking, una operación que le permitiría duplicar su presencia en el mercado estadounidense.
El creciente interés de las compañías españolas por el mercado estadounidense no está exento de desafíos. Iberdrola enfrenta obstáculos legales relacionados con su proyecto de energía eólica marina Vineyard Wind, a pesar de que ha obtenido medidas cautelares para continuar la construcción. En el sector de la construcción, firmas como Ferrovial y ACS se posicionan para aprovechar las licitaciones del gobierno estadounidense, mientras que empresas de alimentación como DEOLEO buscan expandir su presencia a través de la promoción de su marca en el competitivo mercado del aceite de oliva. La actividad económica parece prosperar a pesar de las tensiones políticas, subrayando la resiliencia y adaptabilidad de las multinacionales españolas en este contexto.
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