

En un entorno empresarial cada vez más desafiante, las tesorerías corporativas enfrentan obstáculos significativos para mantener la eficiencia financiera, según un reciente informe elaborado por Adyen y Boston Consulting Group (BCG). El estudio, que encuestó a casi 300 CFOs y tesoreros de empresas en Norteamérica y Europa, destaca la creciente fragmentación de los flujos de fondos como un obstáculo que limita la visibilidad y la proyección de liquidez.
Las empresas, en promedio, manejan alrededor de 40 cuentas bancarias y mantienen relaciones con entre cinco y seis bancos, además de trabajar con aproximadamente 12 proveedores de servicios de pago. Esta maraña de relaciones no solo complica la gestión del efectivo, sino que también incrementa los costos operativos y reduce los rendimientos del capital circulante. De hecho, un 48% de los ejecutivos financieros encuestados identifican la transparencia en los datos y la previsión de liquidez como su principal desafío.
El informe no se limita a señalar el problema de administración de cuentas, sino que subraya cómo esta complejidad afecta el rendimiento empresarial. Una de cada cuatro empresas está luchando para optimizar su liquidez, lo que obliga a muchos tesoreros a dedicar su tiempo a tareas manuales de poco valor añadido. Estas labores, como la gestión de relaciones bancarias y el seguimiento de transacciones, pueden lastrar la capacidad innovadora de las compañías, impactando directamente en la calidad de la experiencia del cliente.
Sin embargo, no todo el panorama es sombrío. El estudio vislumbra un camino hacia la mejora mediante la consolidación de procesos financieros. Un 74% de los encuestados mostró interés en adoptar sistemas de gestión más integrados, mientras que un 88% contempla la posibilidad de reducir la cantidad de proveedores con los que opera.
Ethan Tandowski, CFO de Adyen, señala un cambio en el enfoque de los tesoreros: pasar de una optimización aislada a una integral que abarca todo el flujo de efectivo, con un impacto positivo en la experiencia del cliente. Por su parte, Stanislas Nowicki, director general y socio de BCG, observa al sector de la tesorería en una encrucijada, destacando la importación de la tecnología moderna y las infraestructuras de pago confiables para unificar y evolucionar las funciones de tesorería.
En síntesis, aunque la fragmentación actual presenta serios desafíos, también ofrece una oportunidad invaluable para que las empresas reinventen su enfoque y desarrollen estrategias más eficientes en la gestión de flujos de fondos, posicionándose mejor en un mercado global cada vez más competitivo.
