

Un análisis reciente del Mercado de Trabajo elaborado por BBVA Research y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) advierte sobre un cambio profundo en el impacto de la inteligencia artificial (IA) generativa en los distintos perfiles laborales en España. La principal conclusión es que las tareas relacionadas con empleos altamente cualificados son los que están enfrentando una mayor exposición a esta tecnología emergente, lo que implica una transformación en las funciones necesarias en esos puestos, en lugar de una simple destrucción de empleos.
El informe revela que más del 40% de los trabajadores con estudios superiores desempeña tareas en ocupaciones con alta exposición a la IA generativa, en contraste con aproximadamente el 15% de quienes poseen solo la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o niveles inferiores. Además, casi la mitad de los empleados con menor formación se ubica en ocupaciones de baja exposición, mientras que entre los titulados superiores esa proporción cae por debajo del 10%. Esto evidencia una correlación clara entre nivel educativo y probabilidad de verse afectado por la automatización tecnológica.
Una tendencia notable es que la exposición a la IA no guarda una relación estricta con la edad: los jóvenes entre 25 y 34 años presentan la mayor exposición media, con cerca del 35% de su empleo en ocupaciones de alto riesgo, mientras que los menores de 25 años, aunque con menor presencia en puestos altamente expuestos, también registran alguna vulnerabilidad. En cambio, a partir de los 35 años, la exposición disminuye progresivamente.
Uno de los aspectos más relevantes es que los primeros pasos profesionales, es decir, quienes acaban de concluir su formación académica, también enfrentan un nivel significativo de exposición a estas tecnologías. Esto plantea desafíos y oportunidades en los mercados laborales emergentes, en tanto que las funciones en estos perfiles probablemente cambiarán, exigiendo nuevas habilidades y capacidades. En muchos casos, la existencia de ocupaciones peligrosas no implica necesariamente una pérdida neta de empleos, sino una reconfiguración de las tareas que se realizan en cada posición.
El informe también destaca disparidades sectoriales: las áreas de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), finanzas, seguros e inmobiliario muestran niveles de exposición superiores al 80%, concentrando en esas ramas una alta proporción de empleos en ocupaciones potencialmente impactadas por la IA. En contraste, sectores como agricultura, hostelería y actividades relacionadas con el hogar tienen presencia mucho menor de ocupaciones de alto riesgo.
Por regiones, Madrid y Cataluña lideran en nivel de exposición, con más de un 35% de sus trabajadores en ocupaciones de alta exposición, frente a Extremadura y Murcia, donde la situación es más favorable en términos de riesgo tecnológico. La distribución territorial evidencia que la transformación digital también tiene un marked impacto en las diferentes comunidades, reflejando su composición económica y la estructura de ocupaciones predominantes.
Un aspecto adicional que genera debate es la relación entre la exposición tecnológica y la inmigración. La población ocupada extranjera tiende a concentrarse en empleos de menor exposición, con más del 40% en esas ocupaciones, y su presencia en puestos de alta exposición es sensiblemente menor que la de los trabajadores nacionales. Esto señala una diferenciación en la vulnerabilidad frente a la automatización según la procedencia laboral y social.
Es importante aclarar que la alta exposición a la IA no equivale a la desaparición de puestos, sino a un proceso de transformación en las funciones. La mayoría de las ocupaciones combina tareas automatizables con otras que todavía requieren intervención humana, por lo que las actuales medidas de protección laboral y formación seguirán siendo clave para adaptarse a los cambios. Hasta ahora, en España, los datos indican que el empleo no ha mostrado un comportamiento negativo en los puestos más expuestos, y, de hecho, ha aumentado en esos ámbitos desde 2022, en línea con una tendencia que apunta hacia una reorganización más que a una reducción global del empleo.
La situación también afecta a los perfiles jóvenes y aquellos que ingresan al mercado laboral: las ofertas para programadores en niveles junior han disminuido un 33% en el último año, señalando que las oportunidades para los nuevos profesionales pueden estar modificándose en respuesta a los avances tecnológicos. La generación de los menores de 25 años, aunque con menor exposición en promedio, también comienza a sentir los efectos de una transformación que puede acelerar su llegada a cargos directivos y perfiles tecnológicos especializados.
En definitiva, el informe apunta a un proceso en el que no sólo se trata de automatizar tareas, sino de replantear las funciones y habilidades esenciales para mantener la empleabilidad en un escenario cambiante. La inversión en formación y en la adaptación de las competencias será fundamental para que los trabajadores puedan afrontar esta nueva dimensión del mercado laboral sin afectar su estabilidad laboral. La transformación, en este contexto, parece ser más una cuestión de adaptación que de pérdida definitiva de puestos, pero requiere decisiones estratégicas concretas en todos los niveles.
