
El 24 de diciembre, el Rey Felipe VI ofreció su tradicional mensaje de Navidad, marcando una diferencia notable al optar por pronunciarlo de pie, en lugar de hacerlo sentado como en años anteriores. Este cambio en su postura fue acompañado de un discurso breve, de solo 1.126 palabras, comparado con el del año pasado que alcanzó las 1.806. Durante los nueve minutos y dos segundos que duró su intervención, el Rey instó a los españoles a avanzar con consensos y renuncias, subrayando la importancia de la serenidad y el diálogo en el actual clima de debate público. Su presentación se realizó desde el icónico Salón de Columnas del Palacio Real, un lugar histórico en donde España firmó su adhesión a la Comunidad Económica Europea en 1985. El monarca estuvo flanqueado por la bandera española y la europea, mientras que un belén y un árbol de Navidad completaban el ambiente festivo.
Previo al discurso, las imágenes del Palacio Real de noche ofrecieron una apertura majestuosa, llevando al espectador desde la Plaza de Oriente hasta el salón principal. Tras las palabras del Rey, se presentaron escenas de la Familia Real en diversos actos oficiales realizados a lo largo del año en distintas regiones de España: desde Móstoles hasta Valdesoto, en Asturias. Este último fue el telón de fondo de la tarjeta navideña oficial de este año. Con la música del himno nacional como cierre, el monarca rememoró el lema «servicio, compromiso y deber», instaurado en la celebración de su décimo aniversario en el trono y mantenido como un principio rector de su mandato.
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