

Durante las celebraciones navideñas y festividades de fin de año, el uso de productos pirotécnicos como cohetes y fuegos artificiales sigue siendo una tradición arraigada en muchas comunidades. Sin embargo, esta práctica, si bien forma parte de la cultura y la alegría de estas fechas, también plantea riesgos significativos para la salud y la seguridad de quienes participan o simplemente observan las detonaciones.
La exposición a estos artefactos durante las festividades puede convertirse en una fuente de graves accidentes, especialmente en niños y adultos que manipulan o permanecen cerca de los fuegos artificiales. Las quemaduras, heridas que pueden variar desde lesiones superficiales hasta daños profundos en la piel y tejidos, son uno de los riesgos más recurrentes. Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ante una quemadura por cohetes, pólvora o fuegos artificiales, la recomendación inmediata es acudir sin demora a un servicio de urgencias, ya que un manejo inapropiado puede derivar en infecciones, cicatrices, desfiguraciones e incluso pérdida de movilidad en zonas afectadas. La gravedad de esas lesiones depende del tiempo de exposición y de la temperatura del artefacto involucrado.
No solo el contacto directo resulta peligroso. La proyección de fragmentos y chispas puede causar lesiones en los ojos y otras partes del cuerpo, además de representar un peligro emocional y físico. La Secretaría de Salud ha alertado sobre la importancia de no manipular remedios caseros para tratar quemaduras, como aceites, pasta de dientes o salsa, ya que estos podrían complicar aún más la situación y dificultar la labor de los profesionales médicos.
Asimismo, el uso de productos de pirotecnia de forma irresponsable aumenta el riesgo de accidentes. Participar en fuegos artificiales requiere atención y responsabilidad, conscientes de que no solo el que los enciende está en peligro, sino también quienes se encuentran en su entorno. La distancia y la supervisión de menores de edad son fundamentales, ya que incluso la simple cercanía puede ser suficiente para sufrir lesiones.
Las lesiones severas, en casos extremos, dejan secuelas físicas y emocionales importantes. Las quemaduras profundas se acompañan de infecciones, cicatrices que distorsionan la apariencia, pérdida de movilidad y daños audibles o visuales que afectan la calidad de vida y el bienestar psicológico de quienes las padecen. La recomendación es que, en caso de una lesión, no se intente aplicar remedios improvisados y se busque ayuda profesional de inmediato.
La cultura de la pirotecnia en estas fechas debe ir acompañada de medidas de seguridad estrictas y una actitud responsable. La prevención es la mejor estrategia para evitar tragedias, y la consciencia de los riesgos puede marcar la diferencia entre una celebración segura y una emergencia médica. La recomendación de las autoridades y especialistas sanitarios es clara: evitar, en la medida de lo posible, el uso de productos de pólvora y respetar las indicaciones para garantizar que las festividades permanezcan en el recuerdo por su alegría, no por el trauma.
