El Festival de Cine de Gijón ha sido el escenario escogido para el estreno en España de la última película protagonizada por un veterano actor, quien regresa a la pantalla grande de la mano de su hijo, Ronan. La cinta, un drama familiar, ha despertado el interés del público tanto por el talento heredado como por la compleja trama que aborda. Descrita por los críticos como «soberbia» y «irritante», la película mantiene a los espectadores al borde de sus asientos con una narrativa emotiva y personajes intensamente desarrollados. La actuación del protagonista ha sido calificada como descomunal, robando el protagonismo y dejando una marca imborrable en el festival.
Sin embargo, en contraste con la brillantez de las actuaciones, la película ha sido criticada por su aspiración desesperada de alcanzar la grandeza cinematográfica, percibiéndose como fallida en algunas de sus ambiciones. La dirección de Ronan, pese a su innegable talento y visión, ha caído en el exceso en ciertos momentos, y algunas decisiones narrativas han generado desacuerdo entre los críticos. A pesar de ello, el debut en la dirección de este joven cineasta junto a su padre logra un equilibrio complicado entre lo emocionante y lo frustrante, dejando una impresión duradera en los asistentes al festival y marcando un prometedor regreso del actor al cine.
Leer noticia completa en El Mundo.
