

A pesar de los avances en la incorporación de mujeres en el mercado laboral y en los niveles directivos, la realidad empresarial en España sigue revelando una persistente brecha de género. Un reciente informe elaborado por el Colegio de Registradores del país arroja luz sobre las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder a puestos de mayor responsabilidad, tanto en las pequeñas y medianas empresas (PYME) como en las grandes corporaciones.
El análisis, basado en datos del Registro Mercantil y de los depósitos de cuentas correspondientes a 2024, muestra que las mujeres continúan enfrentando barreras sustanciales a la hora de llegar a los órganos de administración de las sociedades mercantiles. Aunque en las microempresas la participación femenina en estos órganos alcanza un 26,8%, en las empresas medianas y grandes esa cifra disminuye a 20,1% y 21,6% respectivamente. La presencia en puestos de administración de grandes compañías, especialmente en los casos de administradores únicos, resulta especialmente escasa, con solo un 10,2% de representación femenina.
Por otro lado, en el ámbito del empleo general, las cifras muestran una tendencia positiva. Las PYME emplean aproximadamente el 38,7% de mujeres, mientras que en las grandes empresas esa proporción aumenta hasta el 43,6%. Sin embargo, estas cifras también evidencian que la igualdad en oportunidades laborales todavía no se ha consolidado del todo. La diferencia por tamaño de empresa sugiere que estructuras mayores ofrecen mejores condiciones para la incorporación femenina, aunque aún quedan largos caminos por recorrer.
Este patrón se refleja también en los sectores económicos. Las industrias extractivas y la construcción siguen siendo ámbitos predominantemente masculinizados, donde más del 85% de los puestos son ocupados por hombres. En contraste, actividades sanitarias y servicios sociales muestran un alto grado de presencia femenina, con alrededor del 75% del empleo, consolidando la segregación sectorial que caracteriza al mercado laboral.
Al analizar los datos por tipo de sector, se observa que algunos ámbitos como las actividades inmobiliarias, financieras y de seguros, así como las actividades profesionales, científicas y técnicas, exhiben una distribución más equilibrada entre géneros, avanzando en la dirección de la paridad. Sin embargo, en sectores como la información y comunicaciones, y en industrias tradicionales como la construcción, la participación femenina en puestos de liderazgo sigue siendo mínima.
La participación en los órganos de administración empresariales también evidencia contrastes significativos según el tamaño y el tipo societario. La representación femenina en dichas instancias en microempresas alcanza un 26,8%, pero en empresas medianas y grandes desciende a poco más del 20%. Particularmente llamativo es que solo un 10,2% de los cargos en empresas con un administrador único son ocupados por mujeres, cifra que aumenta al 22,5% en organismos pluripersonales, pero sigue siendo insuficiente para una representación equiparable.
Asimismo, las diferencias son notorias en función del tipo societario. Mientras que las sociedades anónimas presentan una participación femenina en los órganos de administración de aproximadamente el 42%, en las limitadas esa cifra cae a apenas el 31,1%. Esta disparidad revela que, aunque se han logrado ciertos avances, la participación femenina en las direcciones empresariales continúa muy lejos de alcanzar la igualdad deseada.
En conclusión, si bien el mercado laboral español ha mostrado una evolución positiva en los últimos años, la presencia de las mujeres en los niveles más altos de decisión y liderazgo empresarial sigue siendo minoritaria. La evidencia acumulada por el Colegio de Registradores apunta a la necesidad de continuar impulsando medidas que fomenten la igualdad efectiva, tanto en el acceso al empleo como en la promoción profesional, con el objetivo de reducir una brecha de género que aún permanece en el corazón del entramado empresarial del país.
