
En un acto cargado de simbolismo y posiblemente sus últimas horas como presidente, Gabriel Boric presenció la reinstalación del monumento al general Manuel Baquedano en la plaza homónima de Santiago, Chile. La escultura, elaborada en bronce por el artista Virginio Arias, regresa cinco años después de su remoción debido a los daños sufridos durante el estallido social de 2019. Esta estatua había sido un emblema de las protestas, reflejando la tensión y las demandas de cambio en el país. Su regreso coincide con el término del mandato de Boric y el inicio del del republicano José Antonio Kast, marcando un nuevo capítulo en la política chilena.
La reinstalación de la escultura generó controversia, reflejando divisiones políticas y sociales en Chile. Jaime Bellolio, alcalde de Providencia, fue un ferviente defensor de su restitución, considerando el espacio como un punto de encuentro para todos los chilenos sin distinciones. Esa urgencia fue criticada por Iván Poduje, futuro ministro de Vivienda, quien preferiría que el retorno se diera durante la administración de Kast. Sin embargo, tras restauraciones detalladas, el monumento fue reintegrado con un pedestal reforzado y planes de seguridad ante posibles manifestaciones futuras. Con el regreso del monumento, se espera que simbolice no solo la memoria histórica del país, sino también la posibilidad de diálogo y reconciliación en medio de un Chile complejo y diverso.
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