
La segunda semana de huelga convocada por sindicatos médicos en toda España se ha iniciado en un clima de tensión creciente entre los facultativos y el Ministerio de Sanidad. La protesta surge en respuesta a la aprobación del nuevo Estatuto Marco, un acuerdo firmado entre el Ministerio de Sanidad y sindicatos mayoritarios como UGT, CCOO, CSIF, y Satse, pero sin el respaldo de los sindicatos médicos, que demandan un estatuto diferenciado. Las principales exigencias de los médicos incluyen el reconocimiento de una categoría profesional propia, la reducción de la jornada laboral máxima a 35 horas semanales, y la eliminación del actual sistema de guardias. Miguel Lázaro, líder de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), ha denunciado que las negociaciones fueron abruptamente interrumpidas en diciembre y que el Gobierno está dialogando con entidades que no representan adecuadamente a los médicos.
El conflicto se centra en obtener un ámbito específico de representación que considere las particularidades de la profesión médica, algo que los facultativos consideran esencial para mejorar la sanidad pública. La falta de médicos y las condiciones laborales, como la obligatoriedad de las guardias, son temas críticos en la discusión. Los sindicatos médicos insisten en que el nuevo marco debe garantizar condiciones atractivas para evitar la fuga de profesionales al extranjero o a la sanidad privada. Aunque el Ministerio ha propuesto mejoras parciales, como reducir la duración máxima de las guardias de 24 a 17 horas, los médicos lo consideran insuficiente. Mientras tanto, miles de citas y operaciones canceladas mantienen en vilo a los pacientes, aumentando las listas de espera. La convocación a una nueva ronda de negociaciones podría ser el paso necesario para evitar una prolongada confrontación.
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