El gobierno ruso ha aprobado una nueva normativa, la resolución 1667, que permitirá bloquear la conexión de internet con el resto del mundo a partir del 1 de marzo. Esto otorga al organismo de telecomunicaciones Roskomnadzor el control total sobre el tráfico en la red rusa, sin la necesidad de intervención judicial, en una medida que amplía la censura ya aplicada por el Kremlin. Detrás de esta regulación están el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Ministerio de Comunicaciones. Esta acción permitirá a Roskomnadzor gestionar de manera centralizada todo el tráfico de internet, bloqueando posibles amenazas según las autoridades rusas, y restringiendo más aún el acceso a información del exterior en un contexto de creciente represión desde la invasión a Ucrania.
Además, la medida se suma a restricciones adicionales como el bloqueo de roaming y mensajes SMS internacionales, y el control sobre el contenido considerado extremista, lo que ha originado ya procesos judiciales. Este cambio ha generado preocupación no solo en la oposición demócrata rusa, sino también en sectores ultranacionalistas, que ven estas acciones como un avance hacia una represión total de la disidencia. Las encuestas muestran un aumento en el uso de herramientas para evadir la censura, especialmente entre las generaciones más jóvenes, lo que refleja una creciente resistencia contra estas medidas. La situación actual plantea un desafío significativo para el libre flujo de información en Rusia, transformando radicalmente el paisaje digital del país.
Leer noticia completa en El Pais.
