
El reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma que la economía española continúa su senda de crecimiento sólido, con un aumento del 0,6% en el tercer trimestre de 2025. Este dato se suma a una racha de nueve trimestres consecutivos de crecimiento a un ritmo igual o superior, lo que refuerza las previsiones gubernamentales de un crecimiento del PIB del 2,9% para el año. No obstante, organismos como el Consejo de Economistas y la AIReF ajustan esta cifra al 3%, indicando una confianza generalizada en la fortaleza económica del país. A pesar de una ligera desaceleración respecto al 0,8% registrado en el segundo trimestre, el Gobierno anticipa que España seguirá liderando el crecimiento entre las principales economías avanzadas, duplicando incluso la media de sus socios en la Unión Europea. Este panorama optimista se presenta tras un año caracterizado por las tensiones comerciales que han comenzado a disminuir.
La demanda interna se erige como el principal motor de esta expansión económica, con el consumo familiar creciendo un 1,1% entre julio y septiembre, sustentado por la creación de empleo, los altos niveles de ahorro y el aumento salarial que, en algunos casos, ha superado la inflación, fortaleciendo el poder adquisitivo. Además, la inversión ha registrado un incremento aún mayor del 2,1% con respecto al trimestre anterior, consolidándose como otro pilar del crecimiento. Con estos sólidos indicadores, el Ministerio de Economía prevé entrar en 2026 con un impulso de crecimiento inercial del 1% del PIB. Sin embargo, se anticipa una ralentización para el próximo año, con expectativas de un crecimiento más cercano al 2%. En este contexto, los fondos europeos emergen como una herramienta crucial para seguir estimulando el PIB español, antes de su expiración en el próximo ejercicio.
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