El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha comunicado la recepción de cerca de un millón de nuevos documentos por parte del FBI y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, en el marco del caso del pederasta Jeffrey Epstein. Esta recopilación monumental de información debe ser minuciosamente revisada por un equipo legal para aplicar las censuras necesarias, protegiendo así a las víctimas implicadas. La Administración reveló que este procedimiento puede extenderse por varias semanas debido a la magnitud del material. La noticia llega después de que una ley aprobada en noviembre exigiera a la Administración de Donald Trump la publicación de toda la documentación desclasificada sobre el caso Epstein para el 19 de diciembre, un reto que no pudo cumplirse en su totalidad, argumentando la necesidad de más tiempo para una correcta revisión.
A pesar de las críticas de la oposición demócrata y las víctimas por la demora en la publicación, la Administración ha comprometido su cumplimiento con la ley federal y la orden presidencial. En las publicaciones recientes, se destacaron conexiones entre Trump y Epstein, incluyendo múltiples viajes en el avión privado del magnate, aunque sin evidencia de participación en los delitos sexuales. Inicialmente, Trump no apoyaba la divulgación de estos documentos, posiblemente debido a su previa amistad con Epstein hasta 2004. Sin embargo, el fuerte respaldo en el Congreso forzó al expresidente a rectificar y sancionar la ley que demanda la transparencia en torno al caso, reafirmando así su cooperación en la entrega de los archivos.
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