
El teletrabajo se ha reducido a casi la mitad en las ofertas de empleo españolas desde el pico postpandemia. En 2021, el 21% de las vacantes incluía alguna modalidad de trabajo remoto; en 2025 ese porcentaje ha caído al 11%, según el informe Estado del mercado laboral en España 2025, elaborado por InfoJobs en colaboración con Esade.
La retirada se produce precisamente cuando los trabajadores lo valoran más: el 43% de quienes ya teletrabajan afirman que cambiarían de empleo si se les obligara a volver a la oficina a tiempo completo, y el 27% negociaría una subida salarial para compensar la pérdida de flexibilidad. Solo el 1,4% de los empleados con responsabilidades de cuidado utiliza el teletrabajo de forma habitual como herramienta de conciliación, lo que evidencia la brecha entre la práctica real y el potencial del modelo.
España se encuentra por debajo de la media europea en adopción del trabajo remoto. Según Eurostat, en 2024 el 15,4% de los ocupados españoles podía trabajar desde casa al menos de forma ocasional, frente al 22,6% de media en la UE. La diferencia se explica en parte por el peso de sectores con poca digitalización: turismo, hostelería, comercio minorista y construcción son una parte sustancial del tejido productivo español y no admiten trabajo en remoto.
Las empresas que reducen el teletrabajo suelen argumentar que la presencia física facilita el aprendizaje informal, refuerza la cultura corporativa y permite detectar problemas antes. Carmen Cerdán, directora de Recursos Humanos para Iberia, Latinoamérica y África de Cegid, apunta que el éxito del modelo híbrido no es cuestión de presencia sino de liderazgo: la gestión por objetivos y la autonomía de los equipos son el punto crítico, no el número de días en la oficina.
El debate se cruza con la agenda pública. La visita del Papa León XIV a Madrid sirvió para defender el teletrabajo como herramienta para reducir la congestión de tráfico, y la Agencia Internacional de la Energía ha calculado su potencial para bajar el consumo de petróleo en el transporte. Las ayudas de la Comunidad de Madrid a la conciliación laboral apuntan en la misma dirección, aunque la penetración real sigue siendo desigual.
El trabajo en remoto plantea también riesgos que los expertos piden no ignorar: fatiga digital, aislamiento, condiciones ergonómicas deficientes en casa y dificultades de desconexción. Según el mismo informe, el 57% de los asalariados españoles ya renuncia a progresar en su empresa, lo que sitúa el debate del modelo de trabajo en un contexto más amplio de expectativas laborales a la baja.
El 11% de las ofertas laborales, según el informe Estado del mercado laboral en España 2025 de InfoJobs y Esade. En 2021 era el 21%.
Según Eurostat, el 15,4% de los ocupados españoles podía trabajar en remoto de forma ocasional en 2024, frente al 22,6% de media en la UE.
El 43% de los que ya teletrabajan cambiaría de empleo, y el 27% pediría una subida salarial como compensación.
En parte, por el peso de sectores con poca digitalización (turismo, hostelería, comercio minorista, construcción). También influye la cultura empresarial orientada al control presencial.
Fatiga digital, aislamiento, condiciones ergonómicas inadecuadas y dificultades para desconectarse fuera del horario laboral son los principales problemas señalados por expertos en salud laboral.
