
La tradición de crear trampantojos en la gastronomía ha encontrado un nuevo auge gracias a las redes sociales, especialmente en plataformas como TikTok, donde los pasteles que imitan frutas se han vuelto virales. Estos dulces no solo captan la atención por su apariencia hiperrealista, sino que también se han convertido en una atracción sensorial por el placer visual y auditivo que proporcionan. El famoso chef Cédric Grolet ha sido uno de los impulsores de esta tendencia, al compartir en 2024 videos demostrando sus habilidades con pasteles que imitan frutas como arándanos, moras y melocotones, producciones que han sido vistas por millones de personas. En consecuencia, estos trampantojos han cruzado el Atlántico, conquistando paladares en Estados Unidos y recientemente han comenzado a aparecer en pastelerías españolas, volviendo a popularizar el concepto de «trompe-l’œil» de manera dulce y moderna.
En España, la fiebre por los trampantojos comestibles ha encontrado expansión en pastelerías como La Cremosa en Terrassa, que ha estado produciendo estos pasteles desde hace meses con gran éxito. El interés es tal que clientes de otras regiones, e incluso de Latinoamérica, han hecho lo imposible por probarlos. Otra pastelería, Hofmann en Barcelona, ha adoptado esta tendencia, aunque con un enfoque más personal, optando por imitar elementos simbólicos en la pastelería como el haba de cacao y el pistacho. Lo que parece alimentar esta obsesión es tanto su apariencia visualmente atractiva perfectas para redes sociales, como el fenómeno del ‘mukbang’ donde personas disfrutan de ver a otras comer, añadiendo además un toque de ASMR. Esta fascinación colectiva con los trampantojos demuestra una vez más cómo la fusión entre técnica artística y la cocina, amplificada por las redes, puede crear tendencias globales.
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