
El amor, motor de emociones y uno de los conceptos más complejos de la experiencia humana, se manifiesta de diversas formas, siendo la relación de pareja una de las más comunes. Esta unión, basada en el intercambio de sentimientos y responsabilidades, enfrenta a menudo desafíos que pueden transformar lo idílico en situaciones de dolor y conflicto. Muchos se cuestionan por qué tienden a enamorarse de personas que resultan dañinas, y estas inquietudes han sido objeto de reflexión por el psicoanalista argentino Gabriel Rolón, quien sostiene que el amor es un aprendizaje influenciado por nuestras experiencias infantiles.
Rolón argumenta que desde pequeños observamos los patrones de amor en nuestras familias, incorporando ciertos rasgos que, sin darnos cuenta, luego buscamos en nuestras relaciones. La repetición de dinámicas como la indiferencia o el sufrimiento se convierte en una tendencia emocional que puede llevar a escoger parejas que reflejen esos aprendidos. Esta situación fomenta una lucha interna con la autoestima y el sentido del merecimiento, creando un ciclo de sufrimiento que muchos no logran romper. Sin embargo, el psicoanalista también enfatiza que el aprendizaje del amor no se limita a la infancia; siempre hay oportunidad de evolucionar, buscar ayuda y redefinir la propia capacidad de amar y ser amado en términos saludables.
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