Irán y Estados Unidos se preparan para una crucial ronda de negociaciones este viernes en Mascate, Omán, con tensiones en aumento y una agenda conflictiva que amenaza con estancar cualquier progreso. Las delegaciones, divididas sobre los temas a tratar, discutirán indirectamente a través de mediadores después de que Teherán rechazara el formato inicial en Estambul que incluía a países como Turquía, Egipto y Qatar. Mientras Irán se enfoca exclusivamente en el tema nuclear, Washington insiste en abordar también el programa de misiles iraní y su apoyo a grupos armados regionales. La situación es tensa con la flota estadounidense preparada para una posible acción militar si no se alcanzan resultados, un escenario que preocupa a la comunidad internacional en medio del histórico conflicto que afecta la estabilidad de Oriente Próximo.
Recientemente, mediadores han presentado una propuesta para congelar el enriquecimiento de uranio por parte de Irán y limitar su arsenal de misiles a cambio de un tratado de no agresión con Estados Unidos, pero las exigencias de Washington van más allá, incluyendo condiciones sobre el tratamiento de la población iraní tras la represión de protestas. Por su parte, Irán permanece firme en no comprometer sus capacidades defensivas, viendo las negociaciones como un intento de debilitar al país. A pesar de las dificultades, las palabras del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien aboga por la diplomacia para evitar un nuevo conflicto regional, mantienen abierta la posibilidad de diálogo. Sin embargo, las profundas divisiones internas dentro de Irán y su desconfianza hacia las intenciones de EE. UU. complican cualquier avance significativo.
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