El sureste de Brasil enfrenta una severa crisis tras las lluvias torrenciales que han azotado la región, dejando al menos 28 muertos y más de 40 desaparecidos en el estado de Minas Gerais. La ciudad más afectada es Juiz de Fora, donde los deslizamientos de tierra han soterrado al menos 20 casas, resultando en la muerte de 20 personas. La zona ha sido declarada en estado de calamidad pública por la alcaldesa Margarida Salomão, lo que facilita el acceso a recursos y ayuda del Gobierno federal. La situación es crítica, con barrios inundados y el transporte y servicios públicos paralizados, mientras equipos de rescate se movilizan en un esfuerzo por encontrar a los desaparecidos y asistir a los cientos de desplazados.
El impacto de las precipitaciones ha sido devastador, con el río Paraibuna y sus afluentes desbordados, generando inundaciones a lo largo de múltiples localidades. En el barrio de Parque Burnier, se buscan aún a 17 personas tras un deslizamiento de tierra que sepultó viviendas. La fuerte concentración de lluvia ha duplicado las cifras habituales de precipitaciones para este mes en Juiz de Fora, convirtiendo febrero en el más lluvioso registrado. Mientras los daños materiales se contabilizan en cientos de personas reubicadas y escuelas cerradas, el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, se comprometió a brindar todo el apoyo necesario para mitigar el desastre, el cual es parte de un patrón habitual de tragedias cíclicas en el país durante la temporada de lluvias.
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