

El 28 de julio marca el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha que resalta la persistente amenaza de esta enfermedad hepática a nivel global. A menudo, las personas afectadas desconocen su condición, pues los síntomas suelen emerger solo en fases avanzadas. No obstante, los avances médicos han permitido una tasa de curación superior al 95% en el caso de la hepatitis C y un control efectivo de la hepatitis B.
En un esfuerzo por elevar la conciencia sobre esta amenaza crítica, el Dr. Juan Arenas, jefe del Servicio de Aparato Digestivo de la Policlínica Gipuzkoa, subraya la importancia de la detección temprana. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, las hepatitis virales siguen siendo un desafío significativo para la salud pública debido a su naturaleza silenciosa, que puede desencadenar daños hepáticos severos tras décadas de infección asintomática.
«El gran problema de la hepatitis es que cuando aparecen los síntomas, en muchos casos el daño ya está avanzado», advierte el Dr. Arenas. Por esta razón, insta a realizar pruebas de detección de hepatitis B y C, especialmente en individuos con alteraciones en los parámetros hepáticos, antecedentes de transfusiones antes de los años noventa, prácticas de riesgo, o procedencia de regiones donde estas infecciones son comunes.
La hepatitis B y C se propaga principalmente a través del contacto con sangre contaminada y relaciones sexuales de riesgo, mientras que otras variantes, como las hepatitis A y E, se diseminan fecal-oralmente. Dado el papel vital del hígado en el procesamiento de toxinas y nutrientes, su inflamación crónica puede conducir a fibrosis y eventualmente a cirrosis, afectando gravemente su funcionamiento.
Policlínica Gipuzkoa ha implementado el FibroScan, una tecnología innovadora diseñada para evaluar la rigidez hepática sin recurrir a biopsias. Este procedimiento rápido e indoloro, que emplea ondas mecánicas, permite determinar el grado de fibrosis y la presencia de grasa hepática, aspectos clave para un diagnóstico preciso.
Los progresos recientes en tratamientos han transformado el manejo de la hepatitis. Hoy, la hepatitis C, anteriormente considerada una enfermedad crónica grave, puede ser curada con tratamientos orales de duración limitada y escasos efectos secundarios. Aunque no hay una cura definitiva para la hepatitis B, los tratamientos vigentes son capaces de controlar la replicación viral, mejorando así la calidad de vida del paciente.
«Nunca hemos tenido tantas herramientas para combatir la hepatitis», afirma el Dr. Arenas. La Organización Mundial de la Salud ha establecido el objetivo de eliminar las hepatitis virales como una amenaza para la salud pública para 2030, una meta factible si se intensifican las estrategias de prevención, vacunación y diagnóstico. Policlínica Gipuzkoa urge a la población a someterse a pruebas en caso de duda; una simple extracción de sangre puede marcar una diferencia crucial y prevenir consecuencias irreversibles para la salud hepática.
