
El grupo Ribera Salud ha despedido a cuatro altos directivos que habían denunciado irregularidades en el canal ético interno de la empresa. Estos directivos señalaron que el CEO, Pablo Gallart, había dado instrucciones para aumentar las listas de espera y descartar ciertas intervenciones médicas que no fueran rentables, en el Hospital de Torrejón, gestionado de manera privada pese a ser un centro público. Los despidos de Pilar Navarro, Carlos Catalán, María Josefa Soriano y José David Zafrilla ocurrieron tras sus denuncias internas sobre prácticas que ellos consideraban una vulneración de los derechos de los pacientes, así como mala praxis asistencial.
EL PAÍS ha revelado detalles de estas denuncias a través de audios y documentos. En respuesta a estas acusaciones, Ribera Salud ha informado del apartamiento voluntario de Gallart de la gestión y ha anunciado una auditoría para comprobar que no se han incumplido los estándares de calidad y ética profesional. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha reaccionado convocando una reunión de urgencia con la dirección del grupo, además de movilizar un equipo para verificar en situ el servicio prestado en el hospital. A pesar de los despidos, la investigación interna realizada por el departamento de Compliance concluyó que no había evidencias de incumplimientos graves del contrato concesional o de la normativa aplicable.
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