

La Guardia Civil ha llevado a cabo una operación policial que ha resultado en la detención de once personas, quienes formaban parte de una organización criminal de carácter familiar dedicada a actividades ilícitas en la provincia de Cantabria. La operación, iniciada el pasado verano en la comarca del Besaya, ha permitido desmantelar un entramado dedicado al tráfico de drogas, tenencia ilegal de armas y blanqueo de capitales, además de descubrir un amplio patrimonio que, en apariencia, no se correspondía con sus actividades legales declaradas.
Según informó la propia Benemérita, las pesquisas comenzaron tras detectar la posible circulación de armas de fuego de origen ilícito en el entorno de un clan familiar. Con el avance de la investigación, los agentes pudieron comprobar que la organización no solo se dedicaba a distribuir drogas al menudeo en diferentes puntos tanto en la comarca del Besaya como en Santander, sino que también estaban introduciendo sustancias ilícitas en el Centro Penitenciario de El Dueso, en Santoña, aprovechando las visitas a internos. De hecho, en una de esas visitas, fue arrestada una mujer cuando intentaba introducir hachís en el recinto carcelario.
En el transcurso de la operación, se practicaron registros en seis domicilios, locales anexos y empresas en los municipios de Torrelavega, Santander, Castañeda, Viérnoles, Corrales de Buelna y Suances. Como resultado, se lograron incautar aproximadamente 100.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, varias armas blancas, munición, y diversas cantidades de cocaína, hachís y marihuana, algunas preparadas para su venta minorista. Además, se confiscaron cerca de 2,5 kilos de joyas de oro, que se presumía también formaban parte de los bienes ligados a la organización, junto con documentación que será sometida a análisis.
Uno de los aspectos más destacados de esta operación ha sido la investigación patrimonial que los agentes llevaron a cabo. Detectaron que los investigados poseían un numeroso patrimonio formado por 22 vehículos, algunos de alta gama, 16 inmuebles y terrenos, y varias empresas, entre ellas un negocio de alquiler de vehículos con poca actividad y otros comercios minoristas que aparentaban legitimar los beneficios obtenidos. La discrepancia entre sus actividades laborales y la cuantiosa posesión de bienes generó sospechas sobre su posible origen ilícito, indicando un posible proceso de blanqueo de capitales.
Con este fin, la Guardia Civil solicitó el bloqueo de treinta y dos cuentas bancarias y realizó registros en múltiples propiedades para seguir el rastro del dinero. En total, los agentes lograron intervenir parte de estos bienes y bienes muebles, además de detener a otros individuos en la operación, contando también con la colaboración del Grupo de Acción Rápida (GAR), los equipos de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de Bilbao y efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS).
Durante la intervención, una persona más fue arrestada en las inmediaciones de uno de los inmuebles registrados, si bien no mantenía relación con los hechos, ya que contaba con una orden de búsqueda y captura vigente. La operación fue dirigida por la Sección Civil de Instrucción del Tribunal de Torrelavega y coordinada con diferentes cuerpos policiales, subrayando la importancia del trabajo conjunto en la lucha contra el crimen organizado.
Este caso refleja la intensa labor de las fuerzas de seguridad en la lucha contra las organizaciones criminales que operan en la región, combatiendo no solo la distribución de sustancias ilícitas, sino también los intentos de blanqueo de capitales que buscan legitimar los ilícitos a través de complejas estrategias patrimoniales. La operación continúa en desarrollo, y las autoridades advierten que seguirán monitorizando posibles ramificaciones de este entramado delictivo.
Fuente: Ministerio del Interior
