
Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Vanderbilt en Nashville arroja luz sobre las características genéticas que parecen favorecer a quienes alcanzan edades avanzadas con un estado de salud cerebral excepcional. La investigación, basada en el análisis de más de 18.000 personas participantes en diversos estudios de envejecimiento, revela que algunos adultos mayores logran mantener una función cognitiva aún en edades en las que muchos otros ya han desarrollado demencia o síntomas relacionados con el Alzheimer.
Se conoce comúnmente a estos individuos como “superancianos”, y para contar con este calificativo, deben tener 80 años o más y mostrar un rendimiento cerebral comparable al de personas entre 20 y 30 años más jóvenes. Su longevidad y buena salud mental los convierten en un caso de estudio único, y los resultados de esta investigación ofrecen nuevas perspectivas.
El hallazgo más destacado es la presencia notablemente menor del gen APOE-ε4 en estos adultos mayores excepcionales. Este gen ha sido identificado en múltiples estudios como un factor de riesgo que aumenta la probabilidad de desarrollar Alzheimer en la vejez. Los datos muestran que los superancianos tienen un 68% menos de probabilidades de portar esta variante genética en comparación con otras personas de la misma edad diagnosticadas con la enfermedad, y también presentan una reducción del 19% en comparación con los adultos mayores cognitivamente sanos que no alcanzaron esa edad avanzada.
Pero no solo se trata de la ausencia del gen de riesgo. La investigación también revela que los superancianos tienen una mayor predisposición a poseer el gen APOE-ε2, considerado un protector contra el Alzheimer. En concreto, estos individuos son un 28% más propensos a tener esta variante en comparación con otros adultos mayores con buena salud cerebral, y más del doble que personas con diagnósticos de Alzheimer en edades similares.
“Este fue nuestro hallazgo más llamativo: aunque todos los adultos que alcanzan los 80 años sin recibir un diagnóstico de demencia presentan un envejecimiento excepcional, nuestro estudio sugiere que el fenotipo super-edad puede utilizarse para identificar a un grupo especialmente excepcional de adultos mayores con un riesgo genético reducido de enfermedad de Alzheimer”, explica Leslie Gaynor, profesora adjunta de medicina geriátrica en la institución investigadora.
La relevancia de estos resultados radica en que podrían abrir nuevas vías para entender y, eventualmente, intervenir en la progresión de las enfermedades neurodegenerativas. La existencia de un perfil genético protectivo en estos superancianos sugiere que, además de factores ambientales y estilos de vida saludable, la genética juega un papel clave en determinar quién logra una longevidad con salud cerebral.
Los datos muestran que estos individuos tienen un 28% más de probabilidades de portar el gen protector APOE-ε2 y menos probabilidades de portar el gen APOE-ε4, que aumenta el riesgo de Alzheimer. Además, en comparación con otros adultos mayores con buen funcionamiento cognitivo, los superancianos tienen una menor presencia del gen de riesgo, lo que refuerza la idea de que la genética puede estar vinculada a una mayor resiliencia en la vejez.
La investigación también es pionera en analizar cómo estas variantes genéticas pueden influir en la longevidad con salud cerebral, y es considerada la más grande hasta la fecha en su tipo, destacando no solo las diferencias en la frecuencia del gen APOE-ε4 en el contexto del envejecimiento sobresaliente, sino también el papel del APOE-ε2 en esta dinámica.
Aunque todavía queda mucho por comprender sobre cómo estos hallazgos pueden traducirse en terapias o estrategias preventivas, los científicos mantienen la esperanza de que explorar las características genéticas de los superancianos pueda ofrecer nuevas pistas para reducir la carga de las patologías neurodegenerativas en la población envejeciente. La evidencia apunta a que, en un futuro no muy lejano, se podrá avanzar hacia tratamientos más personalizados, basados en el perfil genético de cada individuo, con el objetivo de promover una vejez plena y saludable para todos.
