

El aire acondicionado tiene un modo que muchos usuarios pasan por alto y que puede recortar el consumo entre un 40 % y un 60 % frente al modo de refrigeración normal: el modo Dry, marcado con el icono de una gota de agua en el mando, según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
El modo Dry funciona al 25-50 % de la capacidad del equipo, con el ventilador a baja velocidad, y enfría solo lo necesario para condensar el vapor de agua del ambiente. El resultado es un aire más seco con una ligera bajada de temperatura, ideal para días húmedos y noches de verano. Conviene usarlo entre dos y cuatro horas, con el termostato entre 24 y 26 °C y buscando una humedad relativa del 40 % al 50 %, y combinarlo con el modo Cool al principio para bajar la temperatura más rápido.
Hay otros modos que también ayudan a reducir el gasto. El modo Eco ajusta la temperatura automáticamente sin que haya que tocar nada, el modo Fan mueve el aire sin encender el compresor y consume mucho menos, y el Swing reparte el aire frío más rápido, lo que permite alcanzar el confort a una temperatura algo más alta. El modo Sleep, presente en muchos equipos, suaviza poco a poco la temperatura y la intensidad del aire durante la noche, y combinado con un temporizador evita que el aparato siga funcionando cuando ya no hace falta.
El termostato también marca la diferencia: bajar de 20 °C no enfría la habitación más rápido, solo obliga al equipo a trabajar el doble. Lo recomendable en verano es mantenerlo cerca de los 26 °C, ya que cada grado de más supone un ahorro aproximado del 6 % en el consumo, una cifra que puede notarse en la factura de la luz a final de mes.
El mantenimiento también cuenta: limpiar los filtros reduce el consumo entre un 5 % y un 15 %, y mantener puertas y ventanas cerradas, con los burletes en buen estado, evita que el aire frío se escape. Estos gestos, unidos a otros hábitos como aprovechar las horas más baratas del día o seguir esta guía para reducir el consumo eléctrico, ayudan a pasar el verano sin disparar el recibo.
Un modo que seca el ambiente enfriando lo justo, marcado con el icono de una gota en el mando.
Entre un 40 % y un 60 % frente al modo de refrigeración normal, según la OCU.
Alrededor de 26 °C: cada grado adicional supone un ahorro aproximado del 6 %.
Sí, puede reducir el consumo entre un 5 % y un 15 %.
Sí, es habitual empezar con el modo Cool para bajar la temperatura y pasar después a Dry para mantenerla.
