
Ross Malinger, conocido por su papel en la icónica película «Algo para recordar» de 1993, ha pasado las últimas tres décadas alejado del mundo actoral. El niño que se convirtió en la voz del amor para su padre, interpretado por Tom Hanks, ha hecho una transición notable hacia la vida profesional, trabajando en concesionarios de coches en Los Ángeles. Desde su última aparición en la serie «Sin rastro» en 2006, Malinger ha preferido mantener un perfil bajo, centrándose en su carrera en ventas y su educación en marketing y distribución en Moorpark College, donde se graduó en 2004.
Desde entonces, Malinger ha cambiado sus intereses hacia la restauración de coches clásicos y dirige su propio negocio de informática y reparación de ordenadores. Actualmente se desempeña como gerente de finanzas en Keyes Automotive Group, donde se destaca por su experiencia en financiación y en establecer importantes contactos comerciales. A pesar de su exitoso recorrido en el sector automotriz, sus antiguos fans aún le reconocen y comentan sobre su familiaridad, recordándole su famosa participación cinematográfica que marcó su infancia.
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