

La Policía Nacional, en colaboración con las autoridades albanesas, ha llevado a cabo una operación de gran envergadura que ha desmantelado un grupo criminal itinerante responsable de robos con violencia en viviendas habitadas. La investigación, que empezó tras la serie de cuatro asaltos en Marbella en 2024, revela un sofisticado entramado delictivo que empleaba estrategias cada vez más elaboradas para evadir la justicia.
El modus operandi de los delincuentes incluía la utilización de armas de fuego para amenazar y golpear a las víctimas, logrando así una forma rápida y efectiva de apoderarse de objetos de valor, dinero en efectivo y las cajas fuertes. La meticulosidad en sus métodos también se reflejaba en la adopción de numerosas medidas de seguridad: ocultaban sus rostros con pasamontañas, abandonaban teléfonos móviles y vehículos tras cada acción, y pagaban los repostajes en efectivo en estaciones de servicio para no dejar rastro. Todo ello para dificultar su identificación y seguimiento.
Los sospechosos se desplazaban en vehículos de alta gama, adquiridos con documentación falsificada en otros países europeos o a nombre de terceros, y con matrículas que manipulaban con frecuencia —en al menos nueve ocasiones llegaron a cambiar las placas de los autos, sustituyéndolas por otras de similar marca y modelo. Tres vehículos de lujo, con diferentes matrículas, conformaban su flota móvil, facilitando la movilidad rápida por varias regiones españolas y europeas.
El grupo operaba en áreas rurales aisladas, en zonas de difícil acceso, donde almacenaban el botín en «zulos» escondidos en montes o parajes alejados, desde donde planificaban su huida con precisión. Mientras uno de los integrantes permanecía en el vehículo como vigía para alertar ante cualquier presencia policial, otros tres actuaban en las viviendas, generalmente entre las 19:00 y las 02:00 horas, mediante técnicas de escalamiento y forzamiento de puertas o ventanas.
La investigación logró identificar a cuatro miembros, ubicados en diferentes países: uno fue detenido en Albania en septiembre de 2025, tras varias entradas domiciliarias; otro fue localizado en Italia, donde se emitió una orden europea de detención y comparecencia. En enero pasado, en Barcelona, se realizaron operaciones que permitieron arrestar a otros dos individuos, además de incautar más de 10.500 euros, cuatro relojes de lujo y diversos bolsos de marca, valorados en más de 50.000 euros en total. Una mujer vinculada con el grupo también fue arrestada en la Ciudad Condal y puesta a disposición judicial.
La operación culminó con la detención de todos los involucrados y su puesta a disposición judicial, enfrentándose a cargos por pertenencia a grupo criminal, robo con violencia, lesiones y falsificación documental. Dos de los arrestados ingresaron en prisión, mientras otros continúan en proceso judicial. La investigación, en marcha, no descarta nuevas detenciones y sigue abierta ante la evidencia de que la red podría mantener otros focos de actividad delictiva.
Las fuerzas policiales mantienen una investigación activa para profundizar en las conexiones y escuchar posibles víctimas, en un esfuerzo constante por proteger el patrimonio y la integridad de los ciudadanos. La acción coordinada y el uso de tecnología avanzada han sido claves para desmantelar esta peligrosa estructura delictiva que, con un alto grado de planificación y operatividad, complicaba desde hace meses la acción policial en varias regiones del país y de Europa.
Fuente: Ministerio del Interior
