Tras 25 años de arduas negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur han dado un paso significativo hacia la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo. Este ambicioso acuerdo está programado para ser firmado el próximo 17 de enero en Paraguay por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tras obtener el visto bueno del Consejo de la UE. El pacto abarca tanto aspectos comerciales como políticos, aunque es la parte comercial la que podría entrar en vigor antes, dado su proceso de aprobación más ágil. No obstante, la ratificación no está exenta de desafíos, ya que depende de un complejo entramado de consensos políticos, especialmente dentro del Parlamento Europeo, donde se anticipan resistencias significativas de partidos de ultraderecha y de sectores de la izquierda.
En el ámbito europeo, el éxito del pacto dependerá en gran medida del consentimiento del Parlamento Europeo, una instancia donde se prevé un escenario complicado debido a las divisiones internas y a los intereses nacionales de los países miembros. A pesar de estas dificultades, la parte comercial del acuerdo podría aplicarse provisionalmente antes de la aprobación final de todos los Estados miembros, siguiendo precedentes como el tratado con Canadá. Por otro lado, en el bloque sudamericano, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el proceso se prevé menos complicado al no enfrentarse al tipo de institucionalidad supranacional de la UE, aunque la ratificación también debe hacerse de manera individual por cada país. La aprobación o rechazo por parte de uno de los parlamentos sudamericanos será determinante para la entrada en vigor del acuerdo en la región.
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