
Este 8 de marzo, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, las periodistas de Madrid salieron a la calle no solo para denunciar la violencia contra las mujeres y exigir igualdad salarial, sino también para destacar el peligro que implica ejercer el periodismo siendo mujer en la era digital. La crisis de seguridad en el ámbito periodístico ha encontrado un terreno fértil en las redes sociales, donde la supuesta «libertad de expresión» se transforma en una herramienta de coerción diseñada para amedrentar y expulsar a las profesionales del ámbito público.
Yolanda Alba, Secretaria de Igualdad y Diversidad del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), expone que las periodistas enfrentan oleadas de acoso digital que no son ni casuales ni espontáneas. Estas «cacerías» están cuidadosamente coordinadas para transformarse en ataques personales, desde insultos sexualizados y amenazas de violación hasta campañas de desprestigio que buscan socavar la credibilidad y salud mental de las profesionales. El objetivo implícito es claro: silenciar a las mujeres en el debate público, haciendo que se cuestionen si deben firmar un artículo o bajen la intensidad de sus opiniones, empujándolas de nuevo a la «zona de silencio».
Es particularmente alarmante el rol de ciertos medios de comunicación que, mediante presentadores y tertulianos con amplias audiencias, participan en una violencia institucionalizada. Estos actores, al señalar a sus compañeras con sarcasmo e ironía, encienden el odio digital que en poco tiempo se propaga como un incendio en las redes sociales.
El SPM ha declarado en este 8 de marzo que el acoso no es un componente inevitable del oficio periodístico. Rechazan categóricamente la idea de que la violencia digital sea el «precio a pagar» por informar, y exigen a las empresas periodísticas la implementación de protocolos efectivos y urgentes para proteger a las trabajadoras. La protección ante el odio externo es, como señalan, una obligación legal innegociable.
Este acoso hacia las mujeres periodistas no solo busca la autocensura, sino que también vulnera el derecho fundamental de la sociedad de estar informada. El SPM, con firmeza y unidad, afirma que no dará un paso atrás. La mejor manera de conmemorar este 8 de marzo es a través de una resistencia colectiva que defienda el derecho de las mujeres a expresarse y el derecho de la sociedad a recibir información veraz y completa.
Fuente: SPM – Sindicato Periodísticas de Madrid
