

Muchos propietarios de viviendas enfrentan la tarea de mantener sus sistemas de calefacción en óptimas condiciones durante la temporada fría, y uno de los procedimientos más comunes es purgar los radiadores. Esta sencilla práctica permite eliminar el aire atrapado dentro de los componentes del sistema, mejorando así su eficiencia y asegurando una distribución uniforme del calor. Sin embargo, existe cierta controversia sobre el momento exacto en que se debe realizar, específicamente si es mejor hacerlo con la calefacción encendida o apagada.
Un experto en calefacción ha explicado recientemente que, para obtener los mejores resultados, lo recomendable es esperar unos 30 minutos después de apagar la calefacción antes de proceder a purgar los radiadores. La razón radica en la física del sistema: cuando la calefacción está en funcionamiento, el agua caliente circula por los conductos y los radiadores, ocasionando que el aire atrapado se eleve hacia la parte superior del radiador. En ese estado, intentar liberar ese aire puede ser menos efectivo, ya que puede acompañarse de pequeñas burbujas de agua que permanecen en la parte superior, dificultando su eliminación completa.
Por el contrario, al apagar la calefacción y dejar pasar aproximadamente media hora, el agua en los radiadores comienza a enfriarse. En esas condiciones, el aire atrapado tiende a estabilizarse en la parte superior, facilitando su extracción. En realidad, el aire en esta etapa puede salir de forma más sencilla, sin ser arrastrado por la presión del agua caliente, asegurando que el sistema quede completamente purgado y funcionando con mayor eficiencia.
El proceso de purgado debe realizarse con las precauciones necesarias: disponer de un vaso o recipiente para recoger el agua que salga al liberar el aire, y una toalla para evitar que el agua derramada cause molestias o daños. También se aconseja seguir siempre las recomendaciones del fabricante del sistema de calefacción y ser cauteloso con los componentes metálicos, que pueden estar muy calientes.
Mantener los radiadores en buen estado no solo ayuda a que el calor se distribuya de manera uniforme en toda la vivienda, sino que también puede reducir el consumo energético y prolongar la vida útil de los sistemas de calefacción. De cara a la llegada del invierno, esta tarea, sencilla pero crucial, puede marcar la diferencia en el confort térmico del hogar y en la eficiencia del gasto energético.
