
En agosto de 2025, Estados Unidos inició un despliegue militar en el Caribe con 4.000 efectivos, intensificando su ofensiva contra los carteles de la droga en la región. Esta acción marcó el comienzo de una serie de ataques a embarcaciones sospechosas de narcotráfico, lo que eventualmente culminó en una operación militar centrada en Venezuela. En septiembre, un misil estadounidense destruyó una pequeña embarcación en el Caribe, iniciando así una escalada de decenas de ataques contra narco-lanchas. La situación se agudizó con el ataque a Venezuela el 3 de enero de 2026, en el cual las fuerzas estadounidenses bombardearon bases aéreas y capturaron al presidente Nicolás Maduro, acusado de liderar el llamado cartel de los Soles, una organización que Estados Unidos había designado como terrorista.
La tensión entre ambos países se intensificó al declarar Washington al cartel de los Soles como una organización terrorista, argumento respaldado por evidencias de lazos del gobierno venezolano con el narcotráfico. En respuesta, el gobierno de Maduro calificó estas acciones de «patraña» y llamó a una movilización en defensa de la soberanía venezolana, interpretando el asedio estadounidense como una amenaza de intervención. A pesar del clima hostil, el presidente Trump abrió la posibilidad de un diálogo con Maduro para evitar un mayor conflicto. No obstante, el aumento de las tensiones llevó al cierre del espacio aéreo venezolano y culminó en un enfrentamiento directo, notable por la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro, quien ahora enfrenta cargos de narcoterrorismo en Nueva York.
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