
Demetrius, conocido como TAKI 183, emergió en Nueva York a finales de los años 60, marcando el inicio del grafiti como una forma de expresión urbana distintiva. Con un simple rotulador, dejaba su seudónimo y el número de calle en diversas superficies de la ciudad, generando un fenómeno que rompería los límites entre el arte y el vandalismo. Décadas después, este movimiento evoluciona y se conmemora en la exposición «Arte urbano. De los orígenes a Banksy», organizada por la Fundación Canal en Madrid. La muestra, que estará abierta al público desde el 4 de febrero hasta el 3 de mayo, propone un recorrido por cinco salas que plasman la historia del arte urbano, donde temas como la desigualdad social y la exclusión siguen siendo relevantes.
El arte urbano ha experimentado una transformación notable desde sus comienzos marginales. En los años 80, instituciones artísticas comenzaron a integrar este movimiento, reconociendo su valor estético y conceptual. La exposición destaca obras de artistas influyentes como Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y Banksy, quienes han llevado el grafiti a un escenario global. A su vez, artistas contemporáneos españoles como SUSO33 exploran las fronteras entre legalidad y arte, cuestionando el contexto y la recontextualización al introducir sus obras en espacios expositivos. Este diálogo constante entre la calle y las galerías redefine las nociones de arte, cuestionando dónde termina el vandalismo y comienza la expresión artística, mientras las redes sociales e Internet amplifican el alcance y la efervescencia del arte urbano en el siglo XXI.
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