

¿Ganas 24.000 euros brutos al año? Estás en la mitad alta de los trabajadores en España. ¿Superas los 50.000 euros? Eso te coloca en el 10% con mejores salarios. Pero para entrar en el exclusivo 1% necesitas rozar los 90.000 euros. Estas cifras, lejos de la percepción habitual, confirman una realidad: la mayoría de los empleos en España ofrecen sueldos bajos y la recuperación económica no ha traído grandes mejoras salariales.
Los datos del INE, obtenidos a partir de la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, dejan claro que el grueso de los trabajadores está lejos de los sueldos elevados:
Las cifras incluyen tanto jornadas completas como parciales, lo que explica en parte la elevada proporción de trabajadores por debajo del salario mínimo interprofesional.
El salario mediano oscila notablemente entre comunidades. El País Vasco lidera el ranking, con 30.000 euros de salario mediano, casi un 50% más que en Andalucía, Castilla-La Mancha, Galicia, Murcia, Canarias o Extremadura, donde la mediana ronda los 20-21.000 euros. Madrid, por su parte, destaca por el mayor peso de los salarios altos: un 10% de sus empleados cobra más de 60.000 euros.
La desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres sigue siendo un problema estructural y aumenta con la edad. A los 27 años, ellos ganan de media un 10% más; a los 47, la diferencia asciende al 18%. No es solo cuestión de jornadas parciales: entre quienes trabajan a tiempo completo, los hombres siguen ganando un 5% más.
La principal causa, según estudios de Dinamarca y España, es la maternidad: el primer hijo reduce la probabilidad de que una madre trabaje en un 30% y explica hasta el 80% de la brecha salarial.
Entre 2014 y 2024, los ingresos medios de los hogares españoles aumentaron un 20% en términos reales, pero el avance se debe, sobre todo, a la reducción del paro. Los sueldos apenas han subido, y siguen por debajo de los niveles previos a la burbuja inmobiliaria.
La evolución salarial es muy dependiente del ciclo económico. Los nacidos en 1981 ganaban más a los 27 años (en 2008, época de bonanza) que los nacidos en 1991 a la misma edad (2018, todavía en crisis). Sin embargo, a los 32 años, la situación se invierte gracias a la recuperación económica de los últimos años.
El desafío sigue siendo doble: mantener la creación de empleo y lograr, por fin, una subida de los salarios reales y una reducción efectiva de la desigualdad.
Fuente: LinkedIN de Kiko Llaneras
