Durante el transcurso de dos semanas, se produjo un fenómeno meteorológico que llevó a la presa de El Pardo, ubicada en las cercanías de la ciudad de Madrid, a alcanzar un 92,4% de su capacidad total. Este acontecimiento comenzó con una serie de intensas precipitaciones que sobrepasaron las expectativas habituales para esa época del año. La combinación de persistentes lluvias y las bajas temperaturas contribuyó a un rápido aumento del caudal en los ríos que desembocan en la presa. Las autoridades encargadas del monitoreo de la presa supervisaron constantemente la situación para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas ante el riesgo de desbordamiento.
Durante esos 14 días, se implementaron protocolos de seguridad, incluyendo alertas a los residentes de las zonas aledañas y revisiones constantes de las infraestructuras hidráulicas. Los medios de comunicación locales llevaron a cabo coberturas en tiempo real para informar sobre el estado de la presa, mientras que el gobierno regional colaboró con los servicios de emergencia para abordar cualquier eventualidad. Aunque el nivel de la presa alcanzó alturas preocupantes, no se reportaron incidentes graves gracias a la coordinación eficaz entre las diferentes entidades y al cumplimiento estricto de las normativas de seguridad. La situación fue un recordatorio de la importancia de los sistemas de gestión hídrica en la prevención y mitigación de posibles desastres naturales.
Leer noticia completa en El Mundo.