
La percepción de los españoles sobre la sanidad pública ha experimentado un descenso notable en los últimos años, según el último Barómetro Sanitario del CIS. Con una valoración general de 6,02 sobre 10, el sistema sanitario roza apenas el aprobado, una tendencia a la baja que se ha acentuado desde la pandemia. A día de hoy, solo el 51,7% de los mayores de 18 años valora positivamente la sanidad pública, comparado con un 72,1% en 2019. Este declive se refleja en la creciente insatisfacción de la población, donde un 27,10% de los encuestados considera que el sistema necesita cambios fundamentales, y un 20% opina que es necesario rehacerlo completamente. Esta desilusión se debe en gran parte a problemas persistentes en la atención primaria, afectada por la escasez de personal y largas listas de espera.
A pesar de los desafíos, la población sigue prefiriendo la sanidad pública en servicios esenciales. En los servicios de urgencias, que han visto una notable afluencia, el 41,4% de la población acudió al menos una vez en el último año. Las urgencias públicas recibieron una notable calificación de 7,26 sobre 10, con tiempos de espera de aproximadamente tres horas y media. En cuanto a la atención especializada, aunque solo el 35,8% asistió a un especialista público el último año, la mayoría prefiere la atención en el sistema público. El tiempo de espera promedio para un especialista es de 128,9 días, sin embargo, el 79% de los pacientes califican su experiencia como «buena» o «muy buena». A pesar de los altos tiempos de espera, el informe del CIS refuerza que, en lo que respecta a atención y tratamiento, la sanidad pública sigue siendo la opción predominante para la mayoría de los ciudadanos.
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