La tensión en el estadio de Mestalla fue palpable tras la derrota del Valencia frente al Real Madrid, dejando a Carlos Corberán en una situación crítica con la afición. La retirada del jugador Lucas Beltrán, considerado el más destacado del equipo en el partido, intensificó el disgusto del público, que no dudó en expresar su descontento con abucheos y pañuelos blancos. Corberán, visiblemente afectado, se refugió en una esquina del banquillo, mientras la multitud desocupaba el estadio después del contundente 0-2 orquestado por Kylian Mbappé. A pesar del respaldo declarado del jefe deportivo del Valencia, Ron Gourlay, la presión sobre el técnico valenciano continuó siendo intensa, resaltando la urgencia de revertir una racha negativa que se ha cobrado tres derrotas consecutivas.
En una rueda de prensa tensa, Corberán se mostró reflexivo frente a las críticas, argumentando que sus decisiones en el partido, como la sustitución de Beltrán, fueron motivadas por el cansancio del jugador y el intento de explorar nuevas alternativas en el campo. Aun así, el técnico defendió la capacidad del Valencia para evitar el descenso, apoyándose en los valores inculcados por su familia y prometiendo luchar por modificar la dinámica del equipo. Además, señaló un error arbitral como decisivo en el primer gol del Madrid, mostrando su descontento por la falta de intervención del colegiado. Mientras tanto, el capitán José Luis Gayá expresó comprensión hacia el descontento de los seguidores, reiterando la confianza del vestuario en el trabajo de Corberán y comprometiéndose a cambiar el complicado panorama actual.
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