El enfrentamiento interno en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se agudiza tras las declaraciones del ministro de Transformación Digital, Óscar López, quien atribuyó los recientes malos resultados del partido en Aragón a la gestión del expresidente Javier Lambán, ya fallecido. En una entrevista, López sugirió que Lambán no realizó una oposición efectiva al actual presidente del gobierno aragonés, Jorge Azcón, y la falta de unidad en torno a la actual candidata, Pilar Alegría, contribuyó a la derrota electoral. A pesar de recibir críticas por sus comentarios, López defendió su derecho a discrepar políticamente mientras mantenía un respeto personal hacia el exdirigente, enfatizando que su crítica no era personal.
Por otro lado, la tensión se amplía con las declaraciones del expresidente del Gobierno Felipe González, quien anunció su intención de votar en blanco si Pedro Sánchez se presenta nuevamente como candidato a las elecciones generales. Esto provocó la respuesta de varios miembros relevantes del PSOE, incluido el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, quien sugirió a González que reconsiderara su lugar en el partido. Otros ministros también expresaron su decepción por la postura de González, subrayando una “desconexión profunda” entre él y las bases socialistas. Esta serie de incidentes refleja un momento de crisis que podría tener repercusiones significativas en la cohesión interna del PSOE y su futuro político.
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