

En el marco del 30º aniversario del atentado perpetrado por la banda terrorista ETA en Puente de Vallecas, Madrid ha rendido homenaje a las víctimas de aquel fatídico episodio, un acto que no solo rememora el dolor del pasado sino que también subraya el compromiso de la ciudad con la memoria y la justicia. La ceremonia institucional, celebrada con solemnidad, contó con la presencia de la vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, quien destacó la importancia de recordar y honrar a quienes perdieron sus vidas en la barbarie del 11 de diciembre de 1993.
El atentado, dirigido en contra del personal civil de la Armada, resultó en la trágica pérdida de seis trabajadores y dejó a 17 personas más heridas, entre ellas cinco de gravedad, marcando un capítulo oscuro en la historia de la capital española. Este acto terrorista no solo fue un ataque contra individuos inocentes, sino también un asalto a la convivencia y a la paz social, valores que Madrid defiende con firmeza.
Durante su intervención, Inma Sanz subrayó la relevancia de mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo como un legado imprescindible para las futuras generaciones. «Recordar a las víctimas no es solo un acto de justicia, sino también un deber colectivo que nos invita a seguir construyendo una sociedad libre de violencia y odio», afirmó la vicealcaldesa, visiblemente conmovida.
El acto conto con la presencia de familiares de las víctimas, quienes depositaron flores en el monumento erigido en su honor, símbolo de resistencia y esperanza. Así mismo, participaron representantes de múltiples organizaciones y ciudadanos que se unieron en un emotivo minuto de silencio, una pausa que resonó con el eco de la memoria y la reivindicación de espacios libres de terror.
El evento, organizado por el Ayuntamiento de Madrid, busca fortalecer el tejido social y reafirmar el compromiso de todos los madrileños en la lucha contra el terrorismo, destacando la capacidad de una ciudad que ha sabido levantarse frente al horror y convertir el dolor en unidad.
Treinta años después, Madrid se mantiene firme en su propósito de recordar y rendir homenaje a todas las víctimas, reafirmando su compromiso con un futuro en paz, guiado por los principios de tolerancia y respeto. En palabras de la vicealcaldesa Sanz, «nunca olvidaremos a quienes sufrieron la barbarie y seguiremos trabajando para que el terror no tenga cabida en nuestra sociedad».
