En la televisión española abundan los programas de géneros variados, desde telerrealidad hasta concursos y talent shows, que comparten un notable origen: su creación en los Países Bajos. Este fenómeno, evidenciado por programas como «Gran Hermano», «La Voz» y «Juego de Pelotas», ha posicionando al país europeo como un referente en la exportación de formatos televisivos de entretenimiento. Según un informe de Ampere, los formatos neerlandeses representaron el 11% de todos los encargos televisivos globales durante la temporada 2023-2024, situando a Países Bajos como el tercer país más influyente en este mercado, solo superado por el Reino Unido y Estados Unidos. Los neerlandeses han sabido consolidarse en el sector gracias a la innovación en el desarrollo de formatos unscripted, un término que engloba propuestas de no ficción, que no solo se crean con éxito local en mente, sino también con una clara visión de exportación global.
La clave del éxito de la industria televisiva neerlandesa radica en su habilidad para invertir en el proceso creativo y en desarrollar una estructura que permita el ensayo y error, sin enfocarse únicamente en las ganancias inmediatas. Empresas como Banijay y Talpa han demostrado ser efectivos modelos de este enfoque, facilitando la flexibilización y adaptación de formatos como «La Voz» en diversos mercados. Sin embargo, no todos los formatos triunfan universalmente; «Traitors», por ejemplo, ha encontrado dificultades en mercados latinos, lo que resalta la importancia de la adaptación cultural. Países Bajos destaca no solo por su capacidad de creación, sino también por su habilidad para comercializar sus productos de manera efectiva, una cualidad que ha sido cultivada a lo largo de siglos, desde sus actividades comerciales marítimas del pasado hasta su dominio en el moderno mercado televisivo.
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