La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha presentado su iniciativa de reforma electoral ante la Cámara de Diputados, buscando alterar significativamente el esquema político del país. La propuesta, que ha desatado controversia y oposición, plantea una reducción en el financiamiento público destinado a los partidos políticos, así como la eliminación de 32 senadurías de representación proporcional. Además, la reforma busca disminuir el poder de las élites partidistas en la selección de diputados plurinominales, con el fin de que estas posiciones reflejen más directamente la voluntad popular. A pesar del rechazo inicial de sus aliados del Partido Verde y el Partido del Trabajo, así como el escepticismo de la oposición que teme un retroceso autoritario, la mandataria defiende la medida como un esfuerzo necesario para hacer la democracia mexicana más accesible y representativa.
La reforma también introduce cambios en la configuración del Senado, reduciendo su tamaño de 128 a 96 escaños, y propone un nuevo sistema para elegir a 200 diputados plurinominales, distribuidos entre los «mejores perdedores» y por votación directa en circunscripciones regionales. Asimismo, sugiere modificar el cálculo del financiamiento partidista, lo que reduciría el erario destinado a estas entidades en unos dos mil millones de pesos. La iniciativa ha sido remitida a las Comisiones de la Cámara de Diputados, y se espera que el dictamen se esté elaborando pronto para continuar con el proceso legislativo. No obstante, la posibilidad de que pase por el Senado parece más incierta debido a la necesidad de alcanzar una mayoría calificada, lo que demandaría una alianza más amplia o convencer a miembros de la oposición de apoyar el cambio. En su defensa, Sheinbaum ha expuesto un «decálogo por la democracia», defendiendo su iniciativa como un pilar para el fortalecimiento democrático, aunque aclara que de no ser aprobada, quedará como un documento de referencia futura.
Leer noticia completa en El Pais.
