El conflicto entre el club de fútbol y el ayuntamiento ha escalado a raíz de las discrepancias sobre la gestión de ciertas localidades en el estadio durante la Copa del Rey. La administración del club justifica la situación citando «cuestiones organizativas y de seguridad». Sin embargo, los grupos municipales en el consistorio señalan deficiencias en la licencia de dichas localidades, que no están numeradas, complicando su administración y control el día del evento. Esta situación ha generado preocupación entre los aficionados, ya que todas estas localidades han sido vendidas, lo que podría derivar en problemas logísticos y de seguridad durante el evento deportivo.
Por su parte, el ayuntamiento ha solicitado que se realicen las modificaciones necesarias para cumplir con la normativa vigente, garantizando así la seguridad de los asistentes. Mientras, el club insiste en que se han seguido los protocolos internos para la distribución de entradas y asegura que trabaja en coordinación con las autoridades para resolver las discrepancias. A medida que se acerca el evento, crecen las tensiones entre ambas partes, con aficionados también expresando su inquietud sobre cómo se resolverá este problema sin afectar su experiencia en el partido. Las reuniones entre el club y las autoridades locales continúan en busca de una solución que beneficie a todas las partes involucradas.
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