En los últimos meses, el creciente uso de drones civiles y globos meteorológicos ha surgido como una amenaza considerable para la seguridad en la Unión Europea, obligando a países como Dinamarca, Polonia, Alemania, Bélgica y Lituania a cerrar temporalmente su espacio aéreo. Estos incidentes son vistos como parte de la guerra híbrida emprendida por Rusia contra Occidente, además de representar riesgos de desestabilización por parte de otros actores hostiles. En respuesta, la Comisión Europea ha presentado un plan de acción para contrarrestar estas amenazas, que incluye medidas para mejorar la vigilancia y el rastreo de estas aeronaves, la celebración de maniobras antidrones y la adaptación de normas de identificación y registro. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, enfatizó la importancia de estas medidas para proteger infraestructuras críticas y mantener la seguridad en las fronteras.
Además del desafío que suponen los drones, los globos meteorológicos también se han utilizado como herramienta de perturbación en algunos Estados miembros, destacándose su uso para el contrabando y como parte de estrategias híbridas de guerra. Lituania, por ejemplo, ha sufrido ataques que la llevaron a declarar el estado de emergencia tras el lanzamiento de globos desde Bielorrusia, utilizados tanto para el tráfico ilegal como para el intento de crear tensiones políticas. El plan de la UE también contempla medidas dirigidas a mitigar estas amenazas, en especial dadas las dificultades para detectar estos dispositivos debido a sus características técnicas y la naturaleza impredecible de su vuelo. En conjunto, estas iniciativas buscan no solo resguardar el espacio aéreo europeo, sino también fortalecer la seguridad y defensa de infraestructuras esenciales frente a amenazas emergentes.
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