

En un sombrío balance anual, se ha revelado que 67 profesionales de los medios de comunicación perdieron la vida en el último año, de los cuales al menos 53 fueron víctimas de la guerra o del crimen organizado. Estos datos subrayan la creciente peligrosidad que enfrentan los periodistas en distintas partes del mundo, donde el ejercicio de informar se ha convertido en una tarea cada vez más arriesgada.
El informe destaca que el año 2025 ha sido uno de los más letales para quienes se dedican a la profesión periodística. El odio dirigido hacia los medios y una preocupante impunidad en la persecución de estos crímenes contribuyen a la alarmante situación. La falta de justicia para los profesionales asesinados añade una capa de inseguridad para aquellos que continúan persiguiendo la verdad, especialmente en zonas afectadas por conflictos bélicos o dominadas por redes del crimen organizado.
Este contexto obliga a evaluar las condiciones laborales de los profesionales de la información y a replantear las medidas de seguridad existentes. La violencia contra periodistas no solo afecta a los individuos, sino que también tiene un impacto significativo en la libertad de prensa y en el derecho del público a estar informado.
Diversas organizaciones han instado a los gobiernos a intensificar sus esfuerzos para proteger a los periodistas y garantizar que los responsables de estos crímenes sean llevados ante la justicia. Sin embargo, la persistente sensación de impunidad sigue minando la labor periodística y restringiendo el flujo de información libre y veraz.
En esta atmósfera de inseguridad, el llamado es a no olvidar a aquellos que han caído en el cumplimiento de su deber. La memoria de estos periodistas debe servir como recordatorio de la importancia de defender el derecho a la información y de exigir justicia y seguridad para quienes aún continúan ejerciendo la profesión, a pesar de los riesgos que implica.
Nota de prensa de Asociación Prensa Madrid.
