

La exuberante isla de São Miguel, un destino cautivador en el archipiélago de las Azores, ha sido el escenario de un itinerario impresionante que ha permitido a sus visitantes explorar la rica diversidad natural y cultural del lugar.
El viaje comenzó con la llegada a Ponta Delgada, la capital de la isla, un reflejo de la arquitectura colonial que parece haber parado en el tiempo. El primer día permitió a los visitantes absorber la historia y el sabor local con un recorrido guiado, antes de disfrutar de una comida en un restaurante típico de la zona. La jornada finalizó con una bienvenida acogedora en el hotel, donde se ofreció la cena y el alojamiento.
El segundo día prometía vistas extraordinarias desde el mirador de Salto do Cavalo y el Ponta do Sossego, enclaves idóneos para contemplar el verdor de São Miguel. Después de un almuerzo reconfortante, el recorrido llevó al grupo al Parque de Ribeira dos Caldeirões, donde cascadas abundantes ofrecieron el escenario perfecto para un encuentro cercano con la naturaleza.
Al día siguiente, los viajeros exploraron la Laguna de Furnas y disfrutaron de un famoso cocido local, una experiencia culinaria que calentó el alma en un paisaje rodeado de belleza natural. Ya en la tarde, el grupo se dirigió hacia Ribeira Quente, un rincón del mundo conocido como «la perla de São Miguel». La Praia do Fogo, con su arena negra distintiva, ofreció una visión única de la geología volcánica.
El viaje también incluyó una visita a una plantación de té, un componente importante de la economía y cultura de la isla. Posteriormente, los viajeros exploraron el parque de Caldera Velha, donde pozas termales invitaban a un relajante baño en agua geotermal. La jornada terminó en la encantadora Ribeira Grande.
Entre los numerosos recorridos, destacó una visita al mirador de Lagoa das Empadadas, donde los huéspedes llegaron a pie para disfrutar de los tranquilos lagos rodeados de exuberantes cedros. Complementando la experiencia, la tarde fue testigo de la calma de Lagoa do Canario.
En días posteriores, el grupo visitó el Parque Terra Nostra Garden, conocido por sus jardines cuidadosamente cuidados y su piscina termal de agua ferrosa a 40 °C. En Vilha Franca do Campo, se asombraron ante el islote cercano, mientras que en Lousa, una fábrica de cerámica desveló secretos de la artesanía local. Las maravillas de la naturaleza continuaron con Lagoa do Fogo, antes de concluir con el conjunto montañoso de Sete Cidades y sus espectaculares panoramas.
Al final de la aventura de ocho días, los visitantes partieron desde el aeropuerto con destino a Madrid, llevando consigo recuerdos imborrables de una tierra donde la naturaleza y la cultura se entrelazan en una experiencia incomparable.
Nota de prensa de ANPE Madrid.
