
La escalada de tensiones en Oriente Próximo ha infundido una nueva volatilidad en el mercado del petróleo, a pesar del reciente acuerdo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para liberar la mayor cantidad de reservas estratégicas de su historia. El precio del barril de Brent, el referente en Europa, ha superado los 91 dólares tras experimentar un ascenso del 4%, aunque sigue lejos de los 120 dólares que tocó anteriormente. Las tensiones han aumentado en el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el 20% del comercio mundial de petróleo, tras ataques a barcos que han exacerbado la situación. Irán ha intensificado el discurso de confrontación, amenazando con que el precio del petróleo podría aumentar a 200 dólares. Mientras tanto, los mensajes contradictorios de Washington e Israel respecto al fin del conflicto solo han servido para incrementar la incertidumbre en los mercados.
La AIE, en un intento de frenar la escalada en los precios de los combustibles, ha decidido liberar 400 millones de barriles de sus reservas. Sin embargo, los analistas dudan de que el volumen liberado pueda compensar la interrupción actual del suministro provocada por el conflicto, estimada en cerca de 20 millones de barriles diarios. La liberación de reservas es vista como una medida paliativa transitoria, dependiente del tiempo que dure el conflicto. A pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado optimismo al declarar que el conflicto está cerca de su fin, los recientes ataques y la constante tensión política indican lo contrario. La mayor refinería de Oriente Medio ha cerrado parcialmente, y el tránsito sigue siendo inseguro en el estrecho de Ormuz, aumentando las incertidumbres sobre el futuro suministro de petróleo y sus precios en el mercado internacional.
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