

Durante el pasado año 2025, la siniestralidad laboral en el país mostró una tendencia a la baja en comparación con años anteriores, aunque los números siguen siendo relevantes en términos de impacto social y económico. Según los datos publicados recientemente por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, 735 trabajadores perdieron la vida debido a accidentes laborales en ese período, lo que representa una reducción de 61 fallecimientos respecto a 2024, cuando se registraron 796 muertes, reflejando un descenso interanual del 7,7%.
La mayoría de estas muertes estuvieron vinculadas a causas naturales, como infartos o derrames cerebrales, sumando en total 251 fallecimientos, 15 menos que en el año anterior. Sin embargo, una significativa proporción de las víctimas perecieron en el desarrollo de su jornada laboral: 584 en su lugar de trabajo, lo que equivale a 62 menos que en 2024. Además, los datos revelan un aumento en los accidentes ocurridos durante los desplazamientos hacia o desde el trabajo, conocidos como ‘in itinere’, que alcanzaron los 151 casos, uno más que en el ejercicio anterior.
En términos sectoriales, el sector servicios sigue siendo el más afectado en términos de mortalidad, concentrando 262 fallecimientos, aunque con una disminución de 64 casos respecto al año previo. La construcción, en cambio, mostró una tendencia al incremento, con 164 muertes, cifra superior en 29 respecto a 2024. La industria manufacturera y el sector agrícola reportaron 110 y 48 fallecimientos, respectivamente, con reducciones en comparación con el año anterior.
En cuanto a las causas de los accidentes mortales, los golpes y caídas en el lugar de trabajo son responsables de 97 muertes, representando un aumento respecto a 2024. Los aplastamientos sumaron 82 muertes, descendiendo en 17 casos, y los accidentes de tráfico en el entorno laboral se redujeron a 73 defunciones, una mejoría significativa en comparación con el año anterior. Sin embargo, los accidentes viales en desplazamientos permanecen como una causa predominante, con 138 fallecimientos, de los cuales la mayoría son hombres, manteniendo la proporción en niveles similares en ambos sexos.
El análisis de los datos también señala que los accidentes fatales durante la jornada laboral afectaron mayormente a hombres: 546 en total, comparado con 38 muertes femeninas, cuya cifra se mantuvo estable en dos años consecutivos. En el desglose por edades, la tendencia muestra una reducción en la mortalidad de trabajadores autónomos, con 59 fallecimientos, y en los asalariados, con 676 casos, que disminuyen en relación al año anterior.
Un aspecto que ha ganado especial relevancia en las discusiones sobre seguridad laboral es la causa de las muertes por causas naturales, que si bien corresponden a enfermedades como infartos, también generan un debate sobre la carga física y emocional que enfrentan los trabajadores y cómo las condiciones laborales pueden contribuir a tales eventos. La mayor atención a estos aspectos ha llevado a la firma de un acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos para la actualización de la ley de prevención de riesgos laborales, vigente desde 1995.
Esta nueva legislación busca adaptar las normativas a los desafíos del siglo XXI, incluyendo el reconocimiento de la salud mental como un riesgo laboral, y abordar problemáticas emergentes como la digitalización, el teletrabajo y el cambio climático. Además, incorpora medidas para reforzar la prevención en pequeñas empresas mediante la creación del delegado territorial de prevención, que tendrá la facultad de intervenir en compañías con hasta diez trabajadores.
En el marco de estos cambios legales, el año 2025 también cerró con un descenso moderado en el número total de accidentes laborales con baja médica, registrándose 620.386 casos, un 1,3% menos que en 2024. Por otro lado, los accidentes laborales sin baja médica alcanzaron los 542.661, reduciéndose en un 1,9% respecto al ejercicio anterior. Estas cifras reflejan una tendencia positiva en la evolución de la seguridad laboral, aunque aún quedan desafíos por mejorar para reducir significativamente los riesgos y proteger la vida de los trabajadores en todos los sectores.
