

Con la llegada de la primavera, el ambiente se transforma y, con él, también lo hace el organismo de las personas. Este cambio estacional no solo es evidente en la naturaleza, sino que también afecta el estado de ánimo y la salud física. La expansión de las horas de luz y las variaciones de temperatura traen consigo la denominada astenia primaveral, una serie de síntomas que incluyen cansancio, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Este fenómeno es resultado del ajuste que el cuerpo realiza para adaptarse a la nueva estación, lo que implica un reajuste de los ritmos biológicos, especialmente aquellos vinculados al sueño y los niveles de energía.
Este periodo de adaptación tiene también repercusiones en el ciclo del cabello, un aspecto que la Academia Española de Dermatología y Venereología destaca. El cabello se desarrolla en etapas: crecimiento, transición y reposo. Normalmente, una persona pierde entre 80 y 100 cabellos al día, pero durante la primavera, la astenia puede sumar un mayor número de folículos en la fase de reposo simultáneamente. Este aumento en la pérdida de cabello no suele ser un motivo de alarma, sino parte del ajuste natural del organismo frente a los cambios estacionales.
La Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager en Cigna Healthcare España, señala que este ajuste afecta los ritmos circadianos y la secreción de hormonas como la melatonina y el cortisol, lo que impacta directamente en la calidad del sueño y el equilibrio hormonal. Estos cambios también tienen una influencia en el ciclo capilar. Aunque la evidencia sobre el impacto estacional en el cabello es limitada, estudios realizados en modelos animales sugieren que el estrés fisiológico puede acelerar la transición de los folículos, resultando en un incremento en la caída del cabello.
Para afrontar estos efectos estacionales, adoptar hábitos saludables es crucial. Los expertos sugieren tareas que faciliten esta transición y proporcionen estabilidad al ciclo capilar. Ajustar gradualmente los ritmos de sueño y practicar una higiene adecuada del descanso son esenciales. Asimismo, es recomendable incluir en la dieta alimentos ricos en proteínas, hierro y vitaminas del grupo B, como pescados, huevos y verduras de hoja verde, para promover el crecimiento capilar saludable.
La circulación del cuero cabelludo también debe ser atendida mediante masajes suaves y evitando peinados que puedan ejercer tensión en los folículos. Reducir el estrés mediante actividades al aire libre o prácticas de relajación puede contribuir al bienestar general, mientras que proteger la fibra capilar del uso excesivo de herramientas térmicas y tratamientos químicos es fundamental para prevenir su fragilidad y caída.
Los expertos de Cigna Healthcare enfatizan la importancia de atender tanto la salud física como el bienestar emocional durante la primavera, ya que ambos son aspectos clave en el proceso de adaptación a los cambios estacionales. Adecuarse a estos cambios no solo beneficia el cuerpo, sino que también fomenta un equilibrio integral que es vital para afrontar la estación con energía renovada.
